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Preludio a la Fundación

  • Damián Perdigón
  • 27 feb 2017
  • 2 Min. de lectura

Hablar de Isaac Asimov es hablar de ciencia, teorías del espacio- tiempo, historia y de un gran mundo creado a través de millones de años en continua evolución. Isaac Asimov se podría denominar como un Dios en una galaxia distópica.


Para aquellos lectores que disfrutaron de la trilogía original de Fundación y sus novelas posteriores, Preludio a la Fundación se presenta como el abuelo de todas las teorías que se desarrollan a lo largo de la saga. Escrita treinta años después de la primera entrega, asienta las bases de la Psicohistoria, dando una vuelta de tuerca, como es costumbre entre sus grandes trabajos, a este concepto que los lectores asiduos de Asimov conocemos tan bien.

Hari Seldon, tras una conferencia matemática en la que presentaba su teoría sobre la Psicohistoria, demostrando la posibilidad de predecir el futuro de la humanidad de manera totalmente teórica, se vio obligado a huir del emperador y demás personajes que quieren hacerse con el control de su trabajo, con el que podrían así manipular el destino de toda la galaxia.


Durante su fuga visita diferentes e icónicos lugares: desde el magnífico mundo central conocido como Trántor, hasta los suburbios del sector de Dhal, que le ayudan a investigar la forma de conseguir salvar los veinticinco millones de planetas. El Imperio Galáctico se desmorona y todo está en sus manos; un arma de doble filo, poderosa y peligrosa como es la Psicohistoria.


Sin embargo, Hari Seldon no cree que se pueda llevar a cabo de manera práctica, a pesar de que la mayoría de los personajes que le ayudan en su lucha por sobrevivir estén totalmente convencidos de ello. Ya no solo se enfrenta al peligro de sus enemigos, sino a una lucha interna por creer y hacer realidad aquello que para él es imposible.


A pesar de ser uno de los mejores escritores de ciencia ficción del siglo XX, esta entrega, publicada en noviembre de 1988, dejó mucho que desear en comparación con la trilogía original, inclusive con el cierre de la saga. En su escritura y desarrollo de los acontecimientos deja entrever una desgana, forzosa creación de una historia innecesaria y buscando el éxito que fue y dejó de ser. Sin embargo, a pesar de la decepción durante la novela, al final da un giro totalmente inesperado que podría salvarla de un fracaso absoluto. A pesar de todo ello, es lectura obligatoria para aquellos que quieran sumergirse de nuevo en esta historia galáctica siempre y cuando se deje Preludio a la Fundación y su hermano, Hacia la Fundación para el final una vez que se hayan empapado todos y cada uno de los libros de la saga.

 

Preludio a la Fundación, de Isaac Asimov. Editorial Debolsillo, 2010. Tapa blanda, 464 páginas.

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